La consecuencia de la decisión
Ella nació mucho antes de ver la luz, nació inclusive años antes de ser concebida. Para ser exactos 7 años antes, cuando nos conocimos con Florencia. Para ser cronológicos les cuento que a Florencia la conocí cuando tenía veinticinco años, fue casi sin querer y sin darme cuenta, como pasan todas las cosas importantes en la vida. Llevaba tres relaciones fallidas y había decidido en los últimos seis meses disfrutar de la soltería, claro que basta con estar cansado de buscar para decir “ya no quiero esto” y entonces la vida te lo pone en un plato justo enfrente. Estábamos en la casa de un amigo, invitados por separado y medio de rebote los dos. Como ambos íbamos acompañando amigos, éramos poco menos que unos colados indirectos. Antes de comer ya me sentía incómodo por no conocer a nadie, así que pensé en salir a la vereda con la escusa de ir a hablar por teléfono, en realidad era menos incómodo estar solo afuera. Apenas puse un pie en la vereda me encontré una chica...