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No es miedo

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 No es que le tenga miedo a envejecer, es que tengo miedo de que mis hijos crezcan, se que va a alejarse, sé que así tiene que ser. No es que tenga miedo a envejecer, solo sé que la fuerza va a dejarme, aunque sé que es inevitable, eso me asusta. Sé que necesitaré ayuda para casi todo, para todo. No es que tenga miedo a envejecer, pero algunas personas se irán lejos, y otros morirán antes que yo, y también reconozco saber que esto tampoco se puede evitar. No tengo miedo a la soledad, pero sé que si he perdido a todos, si he perdido también la fuerza, perderé entonces mi casa, mis cosas, mi independencia, terminaré quizás en un asilo. No es que tenga miedo a un asilo, es que tengo miedo de no saber dónde pueden dejar los enfermeros mis álbumes, tengo miedo de que esos jóvenes no tengan idea de qué son, de por qué hay en una revista extraña un montón de mis fotos. No es que tenga miedo de no despertar una mañana, o mejor dicho... de morir... es que en realidad tengo miedo de que cuan...

Diferencia de edad

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  Es obvio que cuando pasen los años me va a dejar. Es una cuestión de edad, va a llegar el momento en que lo que le guste a ella, a mi no, y viceversa.  Sin remedio alguno, vamos a discutir y me va a cantar las 40, porque no querrá tener nada que ver con alguien como yo, y quizás sea lo mejor.  A todo el mundo le pasa que las cosas se deterioren. Hoy no se nota, pero en la medida que yo me haga viejo, las diferencias de ideas con una piba, van a ser gigantes. Seguramente me suelte frases como “es lo que vos crees”, “nadie piensa de esa manera” y cosas por el estilo, que me harán darme cuenta de que ya no puedo acompañarla como creí que lo haría y recordaré que nada es para siempre cuando me diga “necesito que me des espacio” o “me asfixias, porque crees que sabés todo” Se me va a romper el corazón cuando encuentre alguien a quien ame más que a mí, pero siempre supimos desde un principio que ese día llegaría, y que entonces, será él quien la proteja, quien la haga reír, q...
 Los Gonzales siempre fueron una familia disfuncional, nunca hablaron mucho entre ellos y siempre pero siempre les faltó diálogo. Les faltó diálogo cuando la hija más grande se recibió de contadora y una noche salió a escondidas de su padre para irse a vivir con su novio, no volvió nunca a la chacra de Rosario. El hijo más grande, tampoco hablaba con el viejo Gonzales, solo se gritaban. Nunca le perdonó que lo obligará a quedarse en aquella casa de campo sobre la ruta 136, a 80km del primer pueblo. Pero su padre insistía en que alguien debía cuidar que en las noches no se robaran los animales los cuatreros. El viejo Gonzales, no hablaba con nadie, solo se gritaba con su hijo. Nadie podría culparlo, había montado un imperio él solo, trabajando solo de sol a sol. Además consideraba que su hijo era un inútil, solo pensaba en irse a buscar mujeres a la ciudad. Por ejemplo, una noche anterior habían intentado robarse un ternero y lo que tenía a mano era el rifle de su hijo, pero cuando ...

La Cura del Insomnio 2

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La cura del insomnio 2 Después de la última crónica donde he descripto mis dificultades para conciliar el sueño, aquella que terminó mal, cuando vino mi hijo en medio de la noche a preguntarme si no me gustaría volver en el tiempo a recuperar todo aquello que alguna vez he perdido, desarrollé nuevas técnicas, debo decir que fue gracias a muchas visitas al psicólogo. En las primeras sesiones, hablamos del pasado, el psicoanálisis me ayudo a reconocer que el pasado es algo que siempre estará presente, pero debemos vivir con el peso de nuestra historia. Hubo horas duras para aceptar y hacer los duelos pertinentes. Fue un camino escabroso aceptar que los errores no me definen, que debo realizar un proceso interno de perdón por lo que no dije a tiempo. Lo que más me ha costado es tener diálogos imaginarios con personas que no están, para completar procesos que quedaron sin resolver con aquellas desapariciones. Otros días tuve que llenarme de valor para enfrentar las relaciones actuale...

El momento de ser feliz llegó

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  Era chico cuando la recibí, me la regalaron en casa, estaba envuelta con mucho cuidado. Recuerdo todavía las lágrimas en los ojos de mis padres. Ahora de grande entiendo que aquellas lágrimas denotaban la emoción de entregar con el corazón, algo que les había costado sangre conseguir. En fin, estaba envuelta en papeles de colores, con cintas que la rodeaban y tenían fin en un pomposo moño color dorado. Casi sin aire la desnude a toda prisa. Era una caja de cristal, inmaculada, brillaba sin marcas de dedos, ni polvo, reflejaba el sol tanto que no me permitía ver lo que había en su interior. Busque la forma de abrirla, a toda prisa. Mis padres me la quitaron de las manos y me sentaron frente a ellos. - Antes de que la abras, debes saber que adentro contiene la felicidad, absolutamente plena, sin trampas, sin consecuencias, pura y real. - Mejor entonces -dije con apuro de volver a intentar abrirla- seamos felices ahora. - No -gritaron juntos, quitándome la caja- debes pensarlo bien...

Nahuelito y la mentira de papá

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  Hay que tener cuidado con los niños, en cualquier momento te cantan las cuarenta… Aquel medio día, yo llegué de trabajar, y me acerqué a saludar a mi hijo que estaba en un banco del patio, sus piernitas que colgaban sin llegar al piso, se balanceaban con cierto gesto de nerviosismo, con la vista perdida en el suelo tiraba piedras a un charco que la lluvia de la noche había dejado. Me senté a su lado y trate de abrazarlo, pero me miró con los ojos indignados y me alejo con mucho desprecio, se descargo de golpe, sin tomar aire, sin esperar que me acomode al menos. - me mentiste papá -soltó con total indignación- me dijiste que si me portaba bien y era bueno, en la escuela, me iba a ir mejor y no es cierto. La seño le toma hasta tres veces las pruebas a los chicos, capaz que a la tercera les pone un “Excelente, Nahuelito te felicito por tu esfuerzo” y le dibuja una carita feliz, lo podés creer??? una carita feliz papá - escuche sin emitir sonido alguno- y yo que estudie todo el ...

Tacones y espejos

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  Se levanta temprano en la mañana, todavía con las ojeras del día anterior. Se mira al espejo sin verse, estira el cuello y con la mano derecha comienza a maquillarse. Todavía en pijama camina de nuevo a la cama y se viste. Pasa por el espejo del ropero y revisa que la ropa le quede bien, pero no se presta atención. Sube al auto, haciendo malabares para que no se le caigan las galletas, los maquillajes y todo lo demás. En el camino revisa varias veces los retrovisores, pero no se encuentra con ella misma en ningún momento. Cuando entra al edificio agacha la cabeza y se concentra en el ruido de sus tacones para evitar la tentación de mirarse en algún reflejo. Después de pasar horas sonriendo para la gente, comienza a derretirse y sin más, se va de nuevo a casa. Las tardes las pasa en pijama, solo se saca el maquillaje bajo la ducha, para evitar el espejo. Quizás tenga miedo de mirarse a los ojos, quizás el problema está en que la vida no es como se la contaron, que se prometió cosa...

Roberto la Lombriz

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  Roberto era una lombriz que vivía en el fondo de la casa de unos viejitos, adentro de una latita de gaseosa que alguien no recogió, justo al lado de una piedra donde se escondían unos chanchitos bolitas, frente a un charco de barro que era habitado por varias lombrices más y rodeado de hormigas iban y venían apuradas todo el tiempo. Todos los insectos del patio vivían allí hace mucho tiempo, algunos, los más viejos, recordaban cuando la pareja de viejitos era más joven y el patio resplandecía por doquier. Una mañana, Roberto, notó que ninguno de los viejitos había salido al patio en mucho tiempo y todos empezaron a preocuparse. Sin aviso, algunas personas extrañas aparecieran, en una sola tarde recogieron la lata donde Roberto vivía, todas las piedras del suelo, y con ellas los chanchitos, arrancaron las hiervas y el pasto, dejando sin comida a las hormigas, alguno arregló la perdida en la canilla y el charco de barro de las lombrices se empezó a secar con el sol de la tarde, ant...

Segunda Oportunidad

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  Pablo y mariana eran una pareja hermosa, se habían conocido cuando eran jóvenes. Por aquel entonces estaban llenos de hormonas, salían mucho, tomaban alcohol, viajaban, iban a recitales, como buenos adolescentes vivían la vida bajo el lema “vive rápido, muere joven”. Los años juntos no fueron en vano, habían comprado una casa, un auto, y tenían un negocio de fotografía artística que les había permitido hacer un mural en su casa, donde coleccionaban las fotos de todo lo que habían hecho alguna vez, a sus 38 años disfrutaban de una vida serena, llena de cenas con amigos, vinos los sábados con películas en la cama. En parte, la vida parecía perfecta, quizás fue por eso que Mariana le mandaba mensajes a Pablo para que no se olvidara de pagar Internet ya que estrenaba temporada su serie favorita, sin mirar la calle por donde caminaba, o también puede ser que por la lluvia el chófer del 113 no vio que en la esquina de la avenida Córdoba, debajo de un paraguas rosa, una chica no mirab...

Una Noche en el bar "Mesa 5"

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  Una noche en el bar. Mesa 5  Siempre aparece temprano, pelo suelto, ropa de salir, teléfono apretado entre las manos, se pinta poco, con los vicios de quien no acostumbra a hacerlo a diario. La carta de presentación es una sonrisa fingida que no engaña a nadie, seguido de un simple “Hola amigo” estirando la última “o” mientras te abraza largo y fuerte. No soy de abrazar mucho a la gente, pero esta chica, la de la mesa 5, es un caso en particular. Hace algunos años, perdió una hija, una pequeñita en una operación que no terminó bien. Para colmo de males, en lugar de ser este el final de una pelicula triste, era por el contrario una de tantas cosas terribles por las que tendría que pasar en un corto tiempo. La historia empieza hace años, una noche cualquiera mientras cerraba el bar, cuando todos eramos otros, se acercó y me contó que por fin tendrían turno para operar a su hija. Como corresponde, trate de disipar sus miedos, de decirle que todo iba a estar bien,...