Terror en la Montaña
Pablo es municipal y Romina es estudiante. Ambos a pesar de estar adentramos en los 30 desde hace tiempo, todavía viven con sus padres. Claro que esto es un problema para encontrar tiempo dedicado a la intimidad, sus encuentros se dan en alguna de las casas, si es que estas quedan vacías cuando los padres iban a cobrar la jubilación, o también si algunos de sus amigos se va de viaje y les prestan el departamento.
Como hace tiempo que ninguna de las dos cosas sucede, decidieron tomar sus ahorros y alquilar un lugar para el fin de semana.
Entonces entraron en un anuncio de Facebook que describía lo siguiente:
- Cabaña para dos personas frente al lago, cama matrimonial y terraza. La pieza posee puerta ventana que permite ver a la montaña y apreciar en noches de luna llena todo el dique. Posee un baño en la planta baja y otro en el dormitorio. Ideal para parejas jóvenes. No se permiten animales.
Cuando leyeron la descripción, se dieron cuenta que aquello lo habían escrito especialmente para ellos. Entonces deslizaron las fotos y se quedaron enamoradísimos del lugar, al seguir bajando vieron que el precio superaba ampliamente el presupuesto que ambos tenían.
Pablo que era mucho más retraído automáticamente se bloqueó
– naaaa ni loco pago eso, no es para nosotros, vivimos todo el mes con lo que sale una noche ahí- dijo ya totalmente negado.
Ella que siempre fue más extrovertida, se quedo sin decir nada, pero convencida de que la pareja necesita ese viaje, sin decirle nada igual envió un mensaje para reservar.
Al día siguiente fue con sus amigas, les dijo que vendía algo de ropa porque ya no la usaba. Sacó de la mochila sus mejores jeans y unas blusas. Las chicas vieron que la ropa estaba un poco gastada pero sabían que Romina no decía la verdad, seguro las vendía porque necesitaba la plata, así que eligió cada una algo y le pagaron.
Romina sin aliento de lo feliz que estaba contó la plata, sacó cuentas rápido y al ver que era suficiente les agradeció con un beso y un abrazo a cada una, salió corriendo al trabajo de Pablo. Quería verle la cara cuando le dijera que había conseguido la plata.
Él estaba saliendo después de hacer su ronda como recolector de residuos.
Normalmente se enojaba cuando ella llegaba sin avisar, porque sus compañeros después bromeaba durante días con las apariciones de Romina. Pero esta vez vio algo en su mirada, venía corriendo con una sonrisa gigante, se colgó de su cuello y le dijo
– vamos, vamos que tenemos que pasar a buscar tus cosas, conseguí la plata y la chica nos esta esperando.
El intento saber de donde había sacado el dinero pero ella se negó y el no quiso interrumpir la emoción.
Dos horas más tarde los dos viajaban a la montaña en el auto de la madre de él.
El lugar era paradisíaco, vieron por primera vez la construcción, dando vuelta a la derecha por un camino lleno de árboles añejos, el sol apenas penetraba entre el follaje.
Al estacionar una chica esta esperandolos, fue muy amable pero Pablo noto que estaba un poco incomoda, y daba algunas indicaciones raras mientras miraba hacia todos lados.
Sin embargo, se fue rápido, sin siquiera cobrarles.
Entrada la noche Pablo preparó en el patio carne asada.
Al entrar, se encontró con Romina vestida muy sensual y una mesa preparada para una velada de amor.
Descorcharon vino y bebieron no solo una si no dos botellas. Tardaron poco tiempo en sentir los efectos del alcohol.
Pablo subió a la habitación, con bastante dificultad, se sentó en la cama para desvestirse y darse una ducha.
Cuando entro al baño, lo último que vio fue a Romina parada en la terraza fumando y mirando como la luna dibujaba siluetas en el lago.
En el baño de arriba no había agua caliente, por lo que tuvo que bañarse en el de abajo. Al salir vio que ella estaba apoyada en la baranda con una bata. Picarescamente dejó entrever cuando él pasaba un delicado y sensual conjunto de ropa interior
-No te demores- le dijo mientras cerraba sus ropas de nuevo con una copa de vino en la mano.
Todavía, mariado por el alcohol se apresuro y se adentro en la ducha.
No habían pasado ni 5 minutos cuando sintió un golpe muy fuerte en el cuarto, salió del baño y a los gritos le preguntó qué pasaba, ella respondió que era una sorpresa. Se sintieron varias veces algunos golpes pero sospechó que sería todavía parte de la sorpresa.
No imaginó que algo así podría estar pasando.
Subió a los diez minutos, ya en las escaleras notó que todo estaba muy oscuro. La puerta ventana estaba totalmente cubierta por una cortina muy pesada y las luces apagadas.
Medio borracho y sin conocer el lugar extendió las manos mientras caminaba, para tratar de encontrar algo o a alguien en medio de la oscuridad.
A tres pasos de la escalera sintió una mano femenina que lo tomaba del hombro, puso en su mano una botella de vino y con un movimiento le hizo tomar. Cuando quiso dejar el trago, el ademán insistió y lo obligo a tomar casi media botella.
Ya estaba mucho más que mareado y decidió terminar con tantos preámbulos.
La tomó del brazo y la abrazó con fuerza mientras la besaba apasionadamente, hacia tiempo que no lo hacían de esa manera, la noto un poco extraña pero culpó al tinto.
Mientras se revolcaban en la cama ella lo acuesta boca arriba y se sienta sobre él, sus ojos ciegos miraban tratando de encontrar su rostro mientras la tocaba, pero la oscuridad era mucha.
En un momento ella puso una mano sobre su pecho para que el dejara de moverse, entonces él sintió algo tibio sobre el pecho, seguramente alguna crema o aceite. Romina se lo esparció por el pecho y el rostro mientras se refregaba sobre él.
El acto siguió en medio de aquel fluido tibio y pegajoso. Estuvieron así durante casi una hora, hasta que todo terminó.
Exhausto se levanto de la cama descompuesto de tanto beber, fue al baño entre arcadas . Apenas pudo llegar al inodoro para vomitar, mientras se doblaba por los espasmo estiró una mano y prendió la luz.
Vio sus manos marcadas con sangre en la tapa del inodoro. Se espanto y se enderezó de inmediato, se miró el cuerpo en el espejo y estaba todo cubierto de sangre coagulada y seca. Grito con todo el aliento que tenia -Rominaaaa – pero en lugar de que ella respondiera escucho un estruendo y una puerta que se golpeo. Asustado y temblando abrió la puerta del baño
– Romina?- dijo esta vez en voz baja y con temor.
No alcanzó a ver nada con la luz apagada. Estiró la mano y prendió la luz sin salir del baño.
Se encontró con la habitación bañada en sangre. En el piso había marcas de que algo había sido arrastrado hacialaterraza.
– Romina? Preguntó de nuevo.
Nadie contestó.
Salió temblando y resbalando caminó hasta la puerta. Encontró el cuerpo de Romina colgando en la baranda.
La imagen lo asusto, que retrocedió, tropezó hacia atrás y cayó sentado en la cama.
Con la mano derecha toco algo bajo las sabanas. Dudo un segundo en levantar las mantas y no debería haber mirado.
Porque había gesto horrible en la cabeza decapitada de Romina.
En redes sociales: FABIAN LUQUEZ

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