Nahuelito y la mentira de papá
Hay que tener cuidado con los niños, en cualquier momento te cantan las cuarenta…
Aquel medio día, yo llegué de trabajar, y me acerqué a saludar a mi hijo que estaba en un banco del patio, sus piernitas que colgaban sin llegar al piso, se balanceaban con cierto gesto de nerviosismo, con la vista perdida en el suelo tiraba piedras a un charco que la lluvia de la noche había dejado.
Me senté a su lado y trate de abrazarlo, pero me miró con los ojos indignados y me alejo con mucho desprecio, se descargo de golpe, sin tomar aire, sin esperar que me acomode al menos.
- me mentiste papá -soltó con total indignación- me dijiste que si me portaba bien y era bueno, en la escuela, me iba a ir mejor y no es cierto. La seño le toma hasta tres veces las pruebas a los chicos, capaz que a la tercera les pone un “Excelente, Nahuelito te felicito por tu esfuerzo” y le dibuja una carita feliz, lo podés creer??? una carita feliz papá - escuche sin emitir sonido alguno- y yo que estudie todo el fin de semana cuando ella lo pidió, me puso un “muy bueno” y ni un corazón se tomo el tiempo de ponerme. Esta bien, pensé, yo entiendo que haya chicos que les cuesta más, así que me aguanté, pero hoy… hoy fue el colmo, le tocaba a mi grado izar la bandera, yo levanté la mano y salí corriendo, pensando “he terminado la tarea primero todos los días, no llegué tarde, cuando todos se escaparon a la cancha de fútbol yo me quedé en el banquito porque esta prohibido, además fui el único que no tuvo que ir a la dirección, así que obvio me toca la bandera” sabés qué pasó papá? La seño me dijo “nene no seas irrespetuoso por favor, volvé a tu lugar y espera tu turno que vamos por lista” lo llamaron a Nahuel papá, sabes quien es Nahuel papá? El que tuvo la idea de que todos se escaparan a la cancha de fútbol, el que le tiro un avioncito a Jimena en la cabeza, ese es papá, Nahuelito el mismo de siempre, como dice la señorita. Papá, estoy arto, vos me mentiste, todo da lo mismo, porque todos somos niños y no importa al final si estudias más o si te portas mejor. Y no me hagas hablar de papá Noel, porque eso peor todavía, de la seño lo puedo esperar, pero hace años que veo que para navidad el vecino siempre tiene mejores regalos y eso que nunca lo dejan jugar porque siempre está en penitencia, así que no quiero ni hablar de ese señor.
Salto del banco y se metió las manos a los bolsillos.
Ensaye en mi cabeza una reflexión y estaba a punto de explicarle la diferencia entre ser meritorio y ser exitoso, que la vida no es justa, que hay muchas personas exitosas que no se lo merecen y que habrá otros tantos que a pesar de merecerlo mucho no conseguirán el éxito, pero no hubo tiempo, empezó a caminar directo a la casa, mirando el piso y apurando el paso.
A mitad de camino se quedó quieto, levantó la cabeza, y volvió hacia a mí, me puso la mano en el hombro y me dijo
- Perdóname, no es tu culpa, a lo mejor vos tampoco sabías que las cosas son así, pero te lo cuento para que no te pase papá. Fíjate que no siempre te van a poner una carita sonriente en tu trabajo por mucho que hagas, seguro vos también tenés un Nahuelito.
Se dio media vuelta y se fue…
Ahora estoy yo en el banquito del patio, balanceando las piernas con un gesto nervioso, pensando que mi papá me ha mentido…

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