Sábado (cap.5 2da parte)



Sábado
Todo marcha a pedir de boca.
Esta mañana me levanté temprano, caminé por la calle un par de veces, para asegurarme de que no hubiera nadie, luego fui a lo de Daniela.
Golpeé la puerta tan fuerte como pude. Por la venta entre las cortina blanca, la vi aparecer corriendo desde la pieza, venía en remera y bombacha, se paró a mitad de la sala de estar y gritó
- ¿Quién es? ¿Qué pasó? – se la notaba asustada
- Abrí gorda, soy yo, Camila
Abrió de inmediato
- Pero ¿qué paso? ¿Estás bien?
- Si, yo si. Pero vengo de abajo, de la Hostería. Fui a comprar algo para desayunar, y me preguntaron por vos, les dije que no te había visto – intentaba quebrar mi voz mientras hablaba rápido y agitada – me dijeron que llamarón en la madrugada, que tu papá esta muy mal.
- Hay no, ¿Qué más te dijeron? ¿te dieron detalles? ¿algo cuando menos?
- No, va no sé. Me puse nerviosa y no pregunté, me vine corriendo a decirte
- Me voy para allá a ver que saben.
- No, ándate a tu casa urgente, dijeron que te están esperando, y eso fue como hace dos horas.
Sin dudarlo, se puso un pantalón y salió en el auto a toda velocidad, por hoy no creo que vuelva a verla.
Lo de Román fue un poco más lento, tuve que darle muchas explicaciones.
Dudo todo el tiempo de que fuera mentira, miles de preguntas tenía, ni que fuera médico el infeliz.
Pero empecé a hacer de cuenta que me descompensaba, que no podía seguir hablando.
Le dije – si no me querés ayudar decilo, voy yo – me levanté de la silla y me tiré al piso desmayada. 
El pobre no sabía que hacer, sacó el auto y se fue como loco. Es un pobre tipo.
Antes de que alguien llegara, me aseguré de que no quedara ni un solo detalle mal en la cabaña. Limpié todo y ya estaba lista para recibirlos.
Pero por la ventana vi que el auto destartalado del Manco, está a unos metros. Eso puede ser útil.
Con un jean de los más ajustados que tengo, fui a buscarlo. Pero no había nadie en el auto.
Oí ruidos entre los montes, una motosierra creo.
Me adentré sin miedo, no creo que me escuche llegar.
La máquina dejó de acelerar, pero entre los arboles y la maleza no puedo ver. Seguí caminando, no hay rastros de nadie.
Me asusté y quise volver, pero al girar el Manco estaba detrás, a unos dos metros.
Tiene un pantalón lleno de agujeros y sucio desde hace años, tanto la barba, el pelo, y toda su panza, que escapa por la camisa desprendida, brillan de transpiración.
Me da asco, es un tipo repugnante. Pero cuando una chica tiene que usar sus encantos, tiene que usarlos.
Me acerqué fingiendo un sorpresa agradable, como que me hiciera inmensamente feliz encontrarlo.
- Hola, te vi trabajando desde la casa, y quise venir a saludarte. – el solo me clava en los pechos una mirada pervertida y desencajada – te quería pedir perdón si te asuste el otro día, no era mi intención interrumpirlos en el balcón
Suelta una leve carcajada, que en su voz tan gruesa parece retumbar. No abre mucho la boca, pero se alcanzan a ver todos sus dientes podridos.
- Perdé cuidado que no me asustaste. Yo sé que te haces la boluda, conmigo no se juega piba.
- Con vos yo no juego – le dije y caminé hasta él- pero es una lástima que no podamos ser amiguitos – el perfume importado que me puse se mezcla con su hedor y el resultado es asqueroso – vos a mi me caes bien y yo no soy mala mina.
- Vos estas loca, los demás no lo verán, pero yo sí. – ahora su vista se dirige derecho a mis ojos y percibo en ella una severidad terrible
- Bueno cada uno tiene lo suyo. Yo, por ejemplo, sé que nos seguís de noche. Y no me molesta, siempre es bueno tener un amigo cerca, quien te dice que un día haga falta ayuda.
- Estas loca… - resuena una ve más entre dientes – pero me gusta.
- Bueno tengo visitas más tarde, así que me tengo que ir. No te vayas muy lejos, Román se fue al centro, y yo solo tengo miedo a veces. – guiñé un ojo y lo besé en la mejilla. 
Tres veces me lavé los dientes para sacarme de los labios el sabor a mugre de aquel hombre.
Y cuando menos lo pensaba, sonó una bocina afuera. Los invitados llegaron…
A jugar se ha dicho
En redes sociales: FABIAN LUQUEZ 

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