"Malvinas" me lo explico mi hijo
Hace tres días mi hijo me vio trabajando en algo y preguntó con mucha curiosidad.
- ¿Qué estás haciendo papá? – sin que pudiera responder miró la pantalla de la computadora y agregó- esos ¿son soldados de verdad? ¿Estas jugando en la compu?
- No hijo, no es un juego. Tengo que preparar un acto. Por el 2 de abril.
- Y ¿qué es el dos de abril?
No sabía cómo explicarle a un niño de 5 años lo que pasó. Y se me ocurrió esta analogía.
- Mirá, el 2 de abril se hace un homenaje a los veteranos de Malvinas – Pero no me dejó ni siquiera empezar la idea.
- ¿Y Malvinas?
- Para déjame que te cuente.
Las Malvinas son estos puntitos de acá – le dije señalando en un mapa las islas.
- ¿Son unos puntitos papá?
- No hijo en el mapa se ven chiquitas. Pero son unos grupos de islas. Se las robaron y hubo una guerra.
- Y ¿son grandes? ¿Hay oro? ¿Qué hay papá en las islas?
- A ver, vos no entendés. Las islas son por naturaleza nuestras. Están sobre nuestro lecho marino. Son nuestras, como es tuyo este juguete. ¿Vos dejarías que alguien se lleve tu juguete porque sí?
- No – me dijo mirando su juguete con amor.
- Bueno, la Argentina tampoco. Porque las Islas Malvinas son mucho más que un juguete. Ahí, defendiendo la patria murieron muchos soldados, que eran los hijos, hermanos, amigos, papás de alguien.
Eran niños prácticamente, y los mandaron a pelear contra soldados grandes, que vivían solo para ser soldados. Los nuestros eran niños, mucho más jóvenes de lo que es él papá ahora.
- Papi, es que no entiendo. Yo lo quiero mucho a mi juguete. Pero si viene un chico más grande, como el vecino de a la vuelta, no le voy a tirar con mis soldaditos. Él tiene, además de que es mucho más grande que yo, una onda. Me va a romper todos los soldaditos y se lo va a llevar igual.
- Pero vos, no entendés porque sos chiquito. No es un juego la guerra. No son soldaditos. Eran chicos. Eran chicos que se convirtieron en hombres.
¿Vos sabés que cosas hacían estos chicos? – y les mostré algunos videos con hazañas de los pilotos argentinos, lo heroico de Poltronieri, la valía de los astilleros.
- Menos que menos papá – interrumpió el último video – yo pensé que eran soldaditos. Pero estos son otra cosa, es como si fueran los superheroes de la tele. Menos que menos se los tiro al vecino.
- Es que… - me interrumpió con su lógica de niño de 5 años –
- Pensá papá, si el niño viene a robarme mi juguete. No me sirve tirarle los soldaditos y que me los rompa todos. Mucho menos le voy a tirar los superheroes que son los que más quiero. – ahí se quedó pensando un segundo – y ¿cuántos superheroes se murieron el las islas?
- Seiscientos cuarenta y nueve – le dije, ya sintiendo que su discurso le ganaba al mío, con miedo de seguir la charla.
- Y ¿cuánto es eso? ¿Me los dibujas? – como le estoy enseñando a contar siempre me pide que le haga círculos en una hoja, para ver si son muchos o pocos.
- No, no puedo. Son un montón. No sé si entran en una hoja todos los circulitos.
- ¿Tantos son? – dijo totalmente asombrado.
- Si son muchos – bajé la cabeza, apenado porque empecé a sentir que un niño chiquito había entendido todo mejor que yo.
- No, ni loco papá, mejor lo dejo que se lo lleve. Después voy y se lo pido, en una de esas me lo da.
- Quizás no lo pensaron bien hijo. Quizás la guerra no fue buena idea.
- Y más vale papá, vos lo dijiste. Eran hijos o papás. Yo no quisiera que vos te vayas a una guerra y no vuelvas, estaría solo yo si vos no volvés. ¿Mira si me mandan a mí? Y no vuelvo nunca más.
- Si, la verdad que muchas casas se quedaron vacías. – estaba al borde del llanto, no se porqué no se nos ocurrió antes. Y en lugar de héroes, tendríamos más hijos y padres. Estoy seguro de que todos preferían llamar a sus hijos a comer, y no que el resto del mundo los llame héroes, por haber muerto heroicamente en combate.
- Y ¿se murieron todos? Papá, ¿no volvió nadie?
- Si, volvieron muchos – lo dije bajito, sin ganas de seguir la charla.
- Que bueno, siempre quise conocer un héroe de verdad. ¿Viven en una torre como Iron man? O ¿cada uno en su casa?
- Heeeee no, en su casa cada uno. – No pude explicarle que los aabandonaron y escondieron.
- Bueno, pero seguro para su fiesta van a venir. ¿Dónde se hace la fiesta papá? ¿Podemos ir?
- No se hace una fiesta. Se hacen conmemoraciones. Va un montón de gente, ellos a veces desfilan y los aplaudimos. Se dicen unas palabras y después se van a su casa.
- ¿Sin fiesta papá? ¿Sin sorpresita? ¿Sin chocolate ni nada? Así no va a querer ir nadie a la guerra. Mirá si te vas a dejar matar o que te den un tiro y después no te van a dar ni un chocolate.
- Esa es otra cosa, la mayoría no fue porque quería. En esa época los obligaron.
- ¿Los obligaron? Y ¿no les dieron nada? ¿Quién los obligo? Si esa persona quería tanto a las islas ¿Por qué no fue él a que le pegara uno más grande?
- Es que… - como representante de los adultos en esta discusión, me encontré vencido, sin argumentos, sin nada que decir. Porque la historia completa, es peor. Tenían frío, hambre, los mandamos con menos armas, los mandamos a morir. A los que pudieron defendernos y volver, los llamamos héroes, pero antes de eso eran hijos, hermanos, amigos, padres… ya no supe que contestar.
- Papá, contestame, papá ¿Qué pasó? ¿Por qué te quedas así? Háblame papá.
- Anda a jugar hijo, anda a jugar. Que tengo que escribir algo para los héroes de Malvinas y que sepan que les agradecemos, pero también les pedimos perdón…

Que lindo relato. Felicitaciones
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