No cierres la puerta hija
¿cuándo aprenden los niños a cerrar la puerta?
Lo importante de la vida es pensar, o sentir, pero las personas no hacemos bien ninguna de las dos cosas. Esta vez me arrepiento de no haber pensado para poder sentir.
Pensemos por un momento, cuando nos encontramos en un lugar seguro, no cerramos puertas, por el contrario, en verano abrimos puertas y ventanas para que el sol pueda entrar, para que el sonido de los pájaros penetre en medio del olor a verde de las plantas que resplandecen de vida.
Entonces debería haber pensado que era natural para mis hijos salir por la puerta a jugar y dejar la puerta abierta, lo extraño sería que la cerraran. ¿por qué cerrarla es la pregunta correcta? No saben de economía ni de física para saber que el aire acondicionado necesita un ambiente cerrado, no saben de insectos para suponer el comportamiento de las moscas que van a intentar entrar. Lo que, si saben, es que adentro esta mamá y papá, que allí todo es seguro. Por fuera esta su mundo, sus juguetes, su perros, una montaña de arena que oficia de parque de diversiones en contra de su voluntad, un racimo verde que no ha madurado y miran con impaciencia para comer las uvas, el césped que pica después de jugar a rodar, la piscina que sirve de mar en una aventura imaginaria de piratas.
¿por qué supuse que ellos deberían entender que hay que mantener la puerta de casa cerrada? No lo sé, pero si creo una cosa. Los adultos deberíamos pensar un poco más.
Una tarde salí detrás de mis hijos que en medio de alguna aventura imaginaria salieron corriendo de la pieza y atravesaron el living y el comedor dando gritos y risotadas a todo pulmón, grité para interrumpir su huida << la puerta, cierren la puerta>> pero no, corrieron tan rápido como sus pequeñas piernitas lo permitieron, y la alegría de la tarde no dejó escuchar mi descontento. Tras de ellos llegué a la casa vecina, la de mis padres, sus abuelos obviamente, pero antes de que los encontrara, me sorprendieron corriendo en la dirección opuesta, pasando entre mis piernas despanzurrados de risa, y detrás mi mamá << cierren la puerta>> y ahí se encontró conmigo parado en el mismo plan <<venía a decirles lo mismo, no cierran la puerta en ningún lado>>
Entonces lo recordé, cuando yo era chico mi abuela decía “cerrá la puerta nene ¿tenés cortinas en tu casa?” mi mamá hasta que fui grande me decía todo el tiempo, “a ver si cuando tengas tu casa también dejás la puerta abierta” yo era grande cuando eso todavía pasaba, y es justo aquí donde los invito a hacer una reflexión que corresponde a la docencia.
Hoy por hoy, sabemos que los conocimientos se adquieren cuando el sujeto de estudio adquiere nuevas capacidades. Ya no es importante que pueda repetir de memoria. Por ejemplo, cualquiera de mis hijos puede decir “cerrá la puerta”, pero ninguno puede hacerlo, porque necesitan asimilar una serie de conceptos y métodos que una vez internalizados le permitirán realizar con nuevas destrezas la operación cognitiva y motora.
Y he allí el problema, que mi mamá tenía razón “cuando tengas tu casa vas a aprender a cerrar la puerta”. Y así fue. Mis abuelas pelearon con sus hijos para que obedecieran la simple orden mientras ellos vivieron en su casa, mis padres conmigo y así será siempre, porque la frase entera es “cerrá la puerta cuando salís” y he allí el problema nuevamente ante nosotros. Si ellos obedecen la orden, nosotros estaremos adentro y ellos afuera y van a cerrar la puerta.
La puerta por excelencia es un dispositivo que separa lo que es adentro de lo que es afuera. Cuando los hijos cierran la puerta, se quedan afuera y nosotros adentro.
Pueden volver claro, y abrir la puerta cuantas veces quieran. Pero ya aprendieron, y ahora, cada vez que salen, la cierran. Y una vez más, el silencio interrumpido por el zumbido del aire acondicionado una hermosa tarde de verano, pero esta vez sin risas, sin gritos de felicidad, sin ruido a pájaros, sin oleadas de aire caliente que invadan desde afuera, sin hijos que corran entre nuestras piernas con los ojos desorbitados de felicidad para que nosotros gritemos “cierren la puerta”
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