La culpa

 

Anoche me preguntó si podíamos dibujar animales juntos, le dije que no, porque estaba preparando la mesa para que comiéramos.
No me di cuenta en ese momento, la noche pasó sin penas ni glorias, a la hora de dormir me pidió acostarse un ratito en mi cama, le dije que sí. Después quería que viéramos Solovino, y le dije que no, me pidió que viéramos algún videíto divertido antes de dormir, también le dije que no. Apagué la luz y el seguía jugando, así que lo reté para que ya se durmiera.
A la mañana siguiente me levanté, me bañé y me fui a trabajar sin darle un beso mientras él dormía.
Desayunando un pensamiento cruzó sin permiso por mi lado más débil, “un día se va a cansar”, no sé que estaría pensando mi inconsciente para decirme eso de un momento a otro, pero sin duda este tipo que vive dentro de mi cabeza no esta de buenas. Le pregunté a qué se refiere con eso, y contestó muy enojado “no te das cuenta pero siempre le decís que NO a todo, si te pide dibujar le decís que no, la mayoría de las noches quiere acostarse en la cama un ratito antes de dormir y le decís que no, te pide que veas tele con él y le decís que no, siempre no. ¿Notaste que ya entendió que no vas a jugar más con él?...” ahí justo en ese momento tomó los controles de mi cerebro y empezó a mover palancas sin saber para qué servían, activó en mi la desesperación, la tristeza, giro una válvula y mis piernas quisieron empezar a correr, apretó un botón y con él se me paralizó el corazón, piso un pedal se me congeló el corazón. En su ataque de ira no dejaba de gritarme en medio del berrinche que había organizado “… siempre te preguntaba << ¿cuándo papá no vas a tener trabajo para jugar conmigo?>> y le decías hoy no, <<¿ papá hoy vas a tener un ratito para estar conmigo?>> siempre no <<¿papi antes de que te vayas de nuevo vemos tele un ratito?>> mendigó hasta cansarse y siempre le dijiste que no <<¿papi un ratito aunque sea ponemos música y bailamos?>> miserable, eso es lo que sos un miserable, te pidió mil veces, una infinidad de veces, él solo rogaba un poco de atención, lo único que quería era estar con vos, pero no, el señor solo quería hacer lo que a él se le ocurría. Siempre trataste de callarme con la escusa de << es para él, le estamos dejando un futuro>> pero te voy a decir algo, lleva años pidiéndote un poco de tiempo, un poco de amor, solo quería un poco de vos, pero claro, siempre estabas ocupado…” se dio vuelta y salió dando un portazo y ahí me dejó, con los controles desordenados, con la sensación de salir corriendo con el corazón estrujado y la desesperación anudada en la garganta.
Los años pasaron y la vida dio vuelta las cosas y en un instante de debilidad me pregunté por qué mi hijo no puede dedicarme un minuto de su tiempo, él tipo sacudió con furia la cabeza y en sus ojos rojos de odio se me aclaró la memoria y me sentí mal, muy mal… 
Quizás y solo quizás, tenga la culpa de algo… o de todo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Terror en la Montaña

Nahuelito y la mentira de papá

Lluvia y temblores