Los desconocidos
La historia empieza con dos personas que no se conocen y esta bien que así sea, porque son dos muy diferentes, no tienen nada en común, o casi nada.
No se han visto y es muy difícil que se vean, viven a cuarenta kilómetros de distancia.
Ella pertenece a una familia numerosa, de asados y fideos caseros para más de 20 en la casa de sus abuelos, él a una familia de pocos en la mesa y diarios grandes que trae su abuela junto con el queso para rallar sobre los fideos caseros.
Sus vidas transcurren en el anonimato, sin pistas ni señales del otro.
Ella de niña se partió la cabeza con un columpio y después se cayó en las rosas, él se abrió una ceja jugando al futbol y se enfermó de varicela. Cuando eran niños todo parecía estar bien de esa manera, parecía que el destino no guardaba secretos.
El padre de ella le compro una casa al gobierno, el padre de él construyó la suya. El padre de ella reparte boletas para llegar a fin de mes y el de él hace publicidad callejera en un citroen.
La madre de ella hornea cosas dulces y cose ropa por las tardes, la madre de él también hornea, pero vende alimentos para perros por la tarde.
Él a sus 9 años reparte volantes con su padre en la calle cuando este hace publicidad, ella con 7 limpia la casa de sus abuelos. En la adolescencia los dos cosecharon alguna vez para comprarse algo.
En la secundaria los dos superaron el promedio de sus compañeros en las notas, pero nunca fueron populares, por el contrario casi fueron víctimas de buling.
Los primeros amores de él fracasaron y los de ella también. Él quería una familia y ella es familiera. Ella quería un chico con ganas de hacer y él las tiene todas, pero no hay motivos para que se conozcan todavía.
Cuando salieron de la escuela los dos están en medio de parejas que colapsan por su propio peso y el destino empieza a cruzar sus caminos. Él no puede estudiar en la capital y va a estudiar en la ciudad donde ella vive, pero ella si viaja a la capital y no hay casualidades para que se encuentren. Una vez más la pulseada entre el destino y las vueltas de la vida les juega en contra.
Ella llora por amor y el también, pero en lugares opuestos y por personas que no tienen nada que ver con esta historia.
Ahora, él hizo muchos amigos y ella algunos, el trabaja muy bien y hace mucho plata, ella trabaja en el comercio y no gana tanto, pero hace lo que le gusta. Los dos con muchos problemas de autoestima se apoyan en distintas cosas, ella va al gimnasio y se pone extensiones, él se compra un auto.
Cómo trabaja mucho, él se queda sin pareja y empieza a perder amigos, se refugia por las tardes en la casa de su amiga que le sirve de consuelo y compañía. La chica por su parte esta un poco perdida y no sabe qué hacer con su vida amorosa.
Ese día el va en su auto a buscar a esta amiga en cuestión para ir a un cumpleaños. Él no lo sabe todavía pero su amiga también trabaja en el comercio y le manda un mensaje diciendo que va a ir con una compañera de trabajo, él no lo lee a tiempo e igual maneja hasta su casa. Cuando llega, el Peugeot 405 de su amiga está haciendo marcha atrás, él maniobra su Volkswagen Polo y lo pone de par a par con la ventanilla del Peugeot verde petróleo, bajó el vidrio eléctrico y se ven por primera vez estos desconocidos. Están después de 21 años para ella y 23 para él, frente a frente. Ella lo mira y él no entiende lo que siente, la amiga que ambos compartían sin saberlo se ríe y haciendo un chiste descomprime la tarde en la ciudad de Rivadavia, aquella tarde de verano/otoño del 2008.
Hablaron toda la noche, él de su ex y ella de su actual, se despidieron y no volvieron a verse.
Pocas semanas después él está entrando al boliche con su amiga de siempre y ella le dice < ¿sabés quien viene? > y le hace señas para que mire hacia atrás. Ahí estaba ella, hermosa y soltera esta vez, sin pistas ni trampas se encuentran de nuevo, pero ellos no saben hasta entonces que esto se volverá una costumbre.
Todo fue turbulento, rápido y extremo. En su primera cita tienen un choque y vuelcan, de lo terrible sacaron el amor y del tiempo los hijos, las tardes de hablar, los bares juntos con amigos o solos, las vacaciones de a dos, o de a cuatro, o de a muchos.
Por que a veces y solo a veces, el destino le gana la pulseada a los caprichos de la vida y dos personas se encuentran y ya no quieren soltarse…
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