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No cierres la puerta hija

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  ¿cuándo aprenden los niños a cerrar la puerta? Lo importante de la vida es pensar, o sentir, pero las personas no hacemos bien ninguna de las dos cosas. Esta vez me arrepiento de no haber pensado para poder sentir. Pensemos por un momento, cuando nos encontramos en un lugar seguro, no cerramos puertas, por el contrario, en verano abrimos puertas y ventanas para que el sol pueda entrar, para que el sonido de los pájaros penetre en medio del olor a verde de las plantas que resplandecen de vida. Entonces debería haber pensado que era natural para mis hijos salir por la puerta a jugar y dejar la puerta abierta, lo extraño sería que la cerraran. ¿por qué cerrarla es la pregunta correcta? No saben de economía ni de física para saber que el aire acondicionado necesita un ambiente cerrado, no saben de insectos para suponer el comportamiento de las moscas que van a intentar entrar. Lo que, si saben, es que adentro esta mamá y papá, que allí todo es seguro. Por fuera esta su mundo, sus jug...

El Biologo Nazi en Mendoza Argentina

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 Nací en 1915 en Darmstadt, una ciudad en el centro de Alemania. Mi verdadero nombre es Heinz Brücher, de joven me interesé por la biología y la botánica. Al terminar mis estudios el tercer Reich se gestaba firme, me enlisté para la SS y bajo el mando de Heinrich Himler fui nombrado teniente cuando tenía veintisiete años.  En el año 1943 estaba a cargo de la Unidad Especial de Ciencias, fui conocido por entonces como “El Biólogo de Hitler”. El objetivo de nuestro departamento era desarrollar todo lo necesario para que Alemania pudiera ser un país autárquico. Queríamos poder cerrar nuestras fronteras y no depender de un contacto con el mundo exterior. En mi caso, fue encomendado crear vegetales y legumbres que pudieran cultivarse en climas extremos, resistentes a las pestes y plagas.  A mediados de ese mismo año, me ordenaron apoderarme de las semillas y todos los estudios que Nikolay Vavilov había distribuido en 18 centros de investigación secretos a lo largo de Unión Sov...

La consecuencia de la decisión

 Ella nació mucho antes de ver la luz, nació inclusive años antes de ser concebida.  Para ser exactos 7 años antes, cuando nos conocimos con Florencia. Para ser cronológicos les cuento que a Florencia la conocí cuando tenía veinticinco años, fue casi sin querer y sin darme cuenta, como pasan todas las cosas importantes en la vida. Llevaba tres relaciones fallidas y había decidido en los últimos seis meses disfrutar de la soltería, claro que basta con estar cansado de buscar para decir “ya no quiero esto” y entonces la vida te lo pone en un plato justo enfrente. Estábamos en la casa de un amigo, invitados por separado y medio de rebote los dos. Como ambos íbamos acompañando amigos, éramos poco menos que unos colados indirectos.  Antes de comer ya me sentía incómodo por no conocer a nadie, así que pensé en salir a la vereda con la escusa de ir a hablar por teléfono,  en realidad era menos incómodo estar solo afuera. Apenas puse un pie en la vereda me encontré una chica...

La muerte de la Rubia

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 Yo sabía que algún día tendría un hijo, siempre lo supe.  A los 20 años tuve un sueño bastante humilde, quería trabajar para tener mi casa, mi auto y una familia. A los veintiuno comencé tímidamente lo que después sería mi casa, a los veintitrés conocí la que seis años después sería mi esposa, y a un año de la boda ya era papá. Como sentía que le faltaba algo al combo, decidí agrandar el menú de mediano a familiar con el nacimiento de mi hija poco después de haber cumplido treinta y tres. Entonces me quedé un poco como bola sin manija. Resulta que aquello que había soñado, se cumplió casi casi de modo perfecto y entonces creí que ya podía dejar que las cosas siguieran su curso sin preocuparme demasiado. Cuando los niños son chicos, los papás miramos de reojo el futuro. Lo miramos y tenemos la misma sensación que da la escena de la película  donde el asesino está detrás de la adolescente rubia y pechugona que habla por teléfono. Sabemos que va a ser un desastre, corridas,...

El Diente

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 El diente Cuando vi que estaba flojo pensé inmediatamente en el ratón de los dientes. Todos los días estaba pendiente, revisaba a cada rato por miedo que se desprendiera sin notarlo y terminará por accidente en el estómago. Eso podría ser un problema, para que aparezca el dinero debajo de la almohada es requisito indispensable que esa noche uno se acueste y  ponga allí el diente caído junto con toda la ilusión del mundo.  Yo sé que la magia no existe, pero en esto sí creo. Pasaron cinco días y cada vez se desprendía un poquito más,  a veces al revisarlo había pequeños hilitos de sangre, pero no duele, hay un adormecimiento muy peculiar que seguramente tiene que ver con  que el peso de la ilusión es más fuerte. Pensé muchas veces en ese maravilloso proceso que convierte un diente en dinero, y al dinero en algo que uno siempre ha querido comprar. No importa el qué, no importa si mamá o papá podrían pagarlo, no importa si es mucho o es poco, si es algo grande o ch...

La Venganza

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 La Venganza Pablo era un tipo sencillo, no le gustaban las emociones fuertes, ni tampoco la rutina. Normalmente, no le gustaba tener muchas novedades en su vida. Casi podríamos decir que Pablo es un tipo como todos, pero guarda adentro suyo un secreto, sabe que Lucía lo engaña. Hace tiempo, encontró una conversación de WhatsApp. - Hola ¿a la misma hora de siempre? – preguntaba ella - ¿Pablo ya se fue? – le contestaba su concuñado, el marido de la hermana de Pablo – si estás sola, encontrémonos más temprano, tenemos que hacer muchas cositas. - Jajaja si, ya me parece mucho esto. Pero sos el mejor, mientras más cosas hagamos mejor es. Pablo se lo merece jajajaja Hace algunas semana que venían con problemas, habían discutido varias veces. A Pablo le daban muchos celos que Lucía estuviera tanto tiempo hablando con su concuñado los domingos en el almuerzo familiar. Sobre todo, porque Víctor desde que esta con la hermana de Pablo era su mejor amigo. Lo llevo al equipo de futbol, l...

Carta para Sofía

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 Carta para Sofía Ante que nada quiero pedirte perdón, porque sé que fui una persona egoísta, te pensé una extensión mía, pensé por momentos que podía despreocuparme de vos. Cuando miraba tus ojos negros, no pensé correctamente, no te amé correctamente para ser sincero.  Te quise superficialmente estos últimos dos años. Te quise como lo hacen la mayoría de las personas, con un amor de accesorio. Creí que serías algo de lo que yo podría alardear sin ocuparme realmente. Que serías alguien de quien mostraría fotos a mis amigos, que podría subir fotos tuyas a redes sociales, contando cuántas veces las personas miraban o daban algún like. Por eso te pido perdón, porque creí que por ser mujer no eras mi problema. Hoy me he visto en la vereda que trato de dejar hace un tiempo, con pensamientos que me llevan de nuevo al principio. No puedo hacerte promesas de que voy a mejorar, por eso te escribo una carta. En caso de que no logre ser diferente a lo que fui, o si a caso sea peor todav...

Los Maestros estan Equivocados

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A veces me cuesta explicar por qué gasto plata para ser profesor, que no estoy equivocado. Y es que, en realidad, un poco esto de ser docente es en mí un mandato, mis abuelos eran docentes y mi padre también, serlo era casi una obligación inconsciente. Tengo 9 horas cátedras frente a alumnos, ellas implican ir a las escuelas cuatro veces a la semana, y trabajar para ellas casi todos los días, inclusive fines de semana. Cómo las escuelas me quedan lejos, una a treinta kilómetros de casa y la otra a quince en la otra dirección, el gasto de combustible se lleva el sesenta por ciento de lo que me pagan. Con lo que me queda después de afrontar los gastos como seguro, cambios de aceite, cubiertas, etc. no alcanza para mantener el vehículo andando todo el año. Por eso a veces me cuesta explicar para qué sigo yendo. Y es que no todo se mide en dinero. A los profesores hay cosas que nos pasan pocas veces en la vida, y quizás a quien no le ha pasado no debería llamarse “docente” hasta que le pas...

Nacho

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Debo reconocer que siempre fui muy creyente de Dios, y eso me ha salvado muchas veces. Pero últimamente, aunque necesaria, la fe me ha estado flaqueando. Me pasé un par de años cuestionando, me costaba mucho entender los mecanismo de Dios, le pedí durante mucho tiempo explicaciones. No me sirve de remedio la frase “Dios tiene caminos misteriosos”, menos su hermana más explicita “Dios sabe lo que hace, tenemos que confiar en que tiene un plan para nosotros”.  No es que quiera desafiar la divinidad, pero… ¿qué plan puede haber? ¿es un castigo? Definitivamente no puede ser una enseñanza, estoy convencida de la imposibilidad de pensar que las cosas pasan por algo, que hay que verle el lado bueno. Los consuelos se quedan cortos, siempre cortos. A nadie en mis zapatos le convence cuando dicen “Dios no le da a alguien una cruz que no pueda cargar” Debo suponer que esta cruz me la a puesto mi gran “Padre” ¿Qué clase de padre coloca semejante peso en la espalda de sus hijos? ¿qué puede algu...

Un sueño tonto, para ser feliz.

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Estaba en el patio de mi casa, después de ver una entrevista de un tipo famoso, de esos que tienen muchos negocios y la vida resuelta. Cuando estas personas hablan de sus vidas, nos hacen sentir que no tendremos derecho a vivir algo similar. Las opciones, las oportunidades, los conocimientos, los entornos sociales en los que se mueven siempre son ideales para el desarrollo de su genialidad.  Me di cuenta de que él factor suerte es algo muy determinante. Hay que tener una familia de plata, un amigo que nos siga, un grupo de estudio muy apasionado, si no cuando menos una actitud extrovertida y arrojada. El análisis no da lugar para el éxito de personas tímidas. Hasta ese momento, las personas de acciones conservadoras y tímidas como yo, no podremos jamás ostentar éxito o grandes empresas en el recorrido de nuestras insignificantes vidas. Fue justo ahí, cuando acostado en la reposera, vi como una estrella fugaz cortaba el cielo a la mitad. Con los ojos entrecerrados por el sueño, pedí...